jueves, 6 de junio de 2019

International Conference on Science Technology and Management, ICSTM.2019. IIRT.


Various perspectives of labor and human resources challenges and changes due to automation and artificial intelligence.









lunes, 13 de mayo de 2019

Medalla de Oro por el mérito al trabajo. Asociación Europea de Economía y Competitividad




https://youtu.be/kJfJB5Wguf0

Muchas gracias a la Asociación Europea de Economía y Competitividad por el reconocimiento!

Entrevista prof.ª Dra. Jessica Bayón Pérez en Onda Cero con Jaime Cantizano




Gracias a Jaime Cantizano por la entrevista
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UniverdadNebrija El fichaje de horas extras no es productivo, no se adapta a esta era digital, no permite la flexibilidad laboral ni la conciliación con la vida personal y familiar. Apuesto por la autoregulación y autogestión y si es necesario dos turnos de trabajo. Tampoco es una medida que se adapte a las tendencias del futuro y se impone la cultura de ''estar'' a la de obtener resultados.


https://www.ondacero.es/temas/por_fin_no_es_lunes-1

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Fichar para impedir horas extra: ¿satisfacción o desencanto?





El Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, recoge una serie de novedades laborales, entre las que destacan las contempladas en el capítulo III, que incluye reformas normativas dirigidas a regular el registro de jornada como forma de combatir la precariedad laboral. En el texto se especifica la obligatoriedad de imponer un sistema de fichaje, un método que generará un retroceso de la productividad.
¿Hay una correlación positiva entre ocho horas de trabajo diarias y una mayor productividad o mejores resultados organizacionales? En 2013, la revista The Economist publicó una investigación donde afirmaba que cuanto más son las horas de trabajo, menor es la productividad. Según un estudio presentado por el Instituto de Política Familiar en el 2018, 9 de cada 10 empresas seleccionan el horario laboral. Como consecuencia, existe un verdadero reto para lograr la flexibilidad laboral, algo puntero en países como Alemania, Suecia, Francia, pero que deja a España relegada a un puesto poco modélico y que afecta a nuestra competitividad nacional.
Todo el contenido de este RD tiene como objeto que no se realicen horas extras adicionales y se alega que esto es una norma de “derecho necesario”.
Pretendemos ser un país que destaque en material laboral con respecto a otros países nórdicos de la Unión Europea; sin embargo, somos débiles rivales en cuanto a la flexibilidad laboral, y “legalizar” el fichaje por sí mismo es una restricción a la mencionada flexibilidad.
El horario transigente consiste en que las personas puedan gestionar su tiempo de trabajo. Asimismo, determinan cuándo empieza su jornada laboral y cuándo finaliza. Esto no significa que realicen menos horas, sino que las distribuyen según sus necesidades.

Las ventajas de la flexibilidad

La revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos sociales, ya desde 2001, reveló las ventajas de las jornadas flexibles: elevada motivación, disminución de absentismo, rotación laboral, bajas por incapacidad temporal (menos costes empresariales), mejores climas laborales, retención de activos claves e incremento de la productividad corporativa.
Podríamos preguntarnos cuáles son las desventajas de no potenciar esta iniciativa demandada por nuestra sociedad nacional y comunitaria. Entre ellas destacan la desmotivación, pérdida del sentido de pertenencia, escasa fidelización, pérdida de inversiones realizadas en las personas, etc.
Todos los países comunitarios apuestan fehacientemente por el teletrabajo y la flexibilidad laboral, que se ha comprobado que genera ventajas para las empresas y para los empleados. Por tanto, con esta medida, cabe preguntarnos: ¿se prefiere valorar la calidad profesional mediante las labores de una ocupación a través de la verificación de un sistema de horas?, ¿la calidad ocupacional y organizacional equivale a 8 horas diarias registradas?

Rigidez y desinterés

Cuanto mayor es la rigidez empresarial, mayor es el desinterés provocado en nuestro equipo humano. Es importante tener en cuenta el aporte de la revista de psicología de la Universidad Nebrija del 2019: cuando las personas son felices en el desarrollo de sus quehaceres diarios, se encuentran debidamente valoradas personal y profesionalmente, tienen oportunidad de promoción, se les permite una mayor flexibilidad, compatibilización de la vida personal, familiar con la laboral…
No les importará trabajar un sábado si es necesario, apoyar a la institución remando todos hacia la misma dirección, con un mismo objetivo compartido, aunando empeño, brindando un mayor esfuerzo y dedicación en lo que resulte necesario. No olvidemos que somos personas, profesionales, con capacidad de progresar y prosperar exponencialmente cuando la dirección y gestión de personas es adecuada y sofisticada, como bien explica Karina Pérez Directora de Robert Half y el estudio Los secretos de las empresas y de los empleados más felices.
Con este apartado del RD pretenden implantar un sistema disciplinado para el principal capital de las organizaciones: las personas. Por consiguiente, ¿cómo vamos a lograr estas medidas para los empleos que necesitan, exigen, requieren, demandan forzosamente flexibilidad?, ¿y las personas que optan por el teletrabajo?
Genera cierto desconcierto en la forma en que respaldan esta medida a través de una afable protección social y lucha contra la precariedad laboral. ¿Realmente podemos lograr estos propósitos mediante una medida que abarca todas las idiosincrasias, contextos particulares, trabajos singulares, etc.
Si lo que se quiere conseguir es que los trabajadores no realicen horas extras de forma abusiva, el fichaje no es la respuesta. Se presenta como una medida de urgencia de protección, pero cabe cuestionarnos: ¿nos interesa fichar en el trabajo? ¿es una necesidad solicitada por la ciudadanía? El registro de horas elimina la flexibilidad interna y de conciliación, además, aumenta la burocracia y los costes empresariales, un paso a atrás para los grupos de interés.

miércoles, 5 de abril de 2017

¿Estamos preparados/as para innovar en educación?

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Como educadores, nuestro sueño, nuestro reto, nuestra esperanza, es que los/las discentes logren comprender tanto la teoría como la praxis que les proveemos a través del conocido proceso de enseñanza-aprendizaje. Muchas teorías han sido escritas y después de casi 40 años de la muerte de Jean Piaget, aún nos debatimos entre un paradigma conductista que no termina de morir y un paradigma constructivista que no termina de nacer.
Muchos son los famosos oradores que llenan grandes teatros, conferencias y las nuevas charlas TED, donde nos indican todo lo que debe cambiarse, pero ¿Qué posibilidades tenemos desde nuestras aulas de cambiar las estructuras de gobierno o los sistemas educativos como tanto pregona Sir Ken Robinson? Algo debemos y algo podemos hacer de inmediato para cambiar el sistema que irremediablemente nos empuja día a día a seguir leyendo diapositivas hechas en power point en una especie de Karaoke Docente que ya no emociona a nadie, ni siquiera al docente que las refleja.
Por ello, este ensayo quiere ir más allá. Es necesario plantear una metodología distinta de planificación educativa. Un modelo, una estrategia que nos permita luchar contra los grandes distractores del siglo XXI, que son los video juegos con técnicas de neuro-marketing taladran las mentes de nuestros estudiantes e impiden que el proceso educativo fluya con normalidad. Debemos tener en cuenta que las mentes del alumnado atraviesan por una serie de cambios hormonales debido a que se encuentran en una etapa de desarrollo adolescente.
Así tenemos en nuestras clases de grado y postgrado a muchos profesores/as que nos dicen que debemos cambiar, pero nos enseñan de la misma forma que no deberíamos actuar. Es por ello, que planteamos un cambio desde el punto de vista individual. Nos atrevemos a realizar unas sugerencias para que el profesorado pueda innovar educativamente, aunque ello traiga como consecuencia un mayor trabajo, una mayor inversión de tiempo y una dedicada preparación por parte de nosotros/as:
1)      Empezar desde cero: El profesorado acostumbrado a hacer todo el tiempo lo mismo no podrá pretender resultados extraordinarios por parte de sus alumnos/as. ¿Quisiera alguien operarse con un médico cirujano que no actualiza sus conocimientos? Es muy probable que no, el cuerpo humano es el mismo desde hace más de 100.000 años, pero las personas prefieren poner su salud y su vida en las manos de un médico experimentado y actualizado. ¿Por qué no ver de la misma manera la educación?
La primera regla que proponemos con estas sugerencias es hacer un proceso de reingeniería total de los procesos educativos que utilizamos en clase. Ciertamente tenemos un programa que seguir, pero nadie dice que ese programa tiene que aplicase siempre igual. Quizás una medida saludable sería borrar todo lo que hayamos preparado y que hemos usado por los últimos cinco años. Empezar desde cero.
Comenzar la planificación de nuestro próximo año escolar como si jamás hubiéramos dado ese curso. Escribir como si acabamos de salir de la universidad cada cosa que tenemos que hacer. No podemos perder la capacidad de sorprendernos y de pensar que muchas de las cosas que vamos a decir serán para alguien la primera vez que lo escuchen. Eso debe motivarnos a repensar todo lo que hemos hecho antes.
2)      Mirar el entorno: Una de las cosas que olvidamos cuando hacemos la planificación del año escolar es ver que ocurre en nuestro entorno. Tomemos por ejemplo el mundial de futbol, las olimpiadas, el aniversario de la provincia, la liga de rugby, o cualquier evento que se vaya a realizar en el mundo y que sin duda va a captar la atención de nuestros estudiantes. Si damos matemáticas nos podrían servir muchas de las formulas estadísticas que se dan en las olimpiadas. Si damos FOL podríamos evaluar si el aniversario de la provincia arroja nuevas oportunidades de empleo o si hay un congreso de tecnología que anunciarán nuevos modelos de móviles, quizás eso genere nuevas fuentes de trabajo. Es decir, no podemos aislar a la clase del mundo del que nos rodea. Utilizar ejemplos del entorno nos permitirá ilustrar mejor un punto de la programación, un ejercicio práctico, una experiencia enriquecedora donde el estudiante no sólo está mirando un partido de futbol, sino que está tomando nota de cuantas veces su jugador favorito patea la portería y falla o cuantas veces acierta porque al día siguiente el/la profesor/a va a preguntarlo en clase.
Así, podríamos averiguar cuál es la canción de moda y si la letra nos puede ayudar en algo en nuestros objetivos educativos, incluso si la canción es en inglés y nosotros estamos dando inglés que mejor forma de que los chicos/as presten mayor atención para sacar la letra de ese tema musical que tanto les gusta.

3)      Aprender nuevas habilidades: Es muy probable que un profesor/a se haya adaptado y se encuentre en su zona de confort dando clases de la misma forma año tras año. Por ello, si se siguen los puntos anteriores podríamos completar la fórmula de la innovación educativa diciendo que adquirir nuevas "habilidades de comunicar" es vital para lograrlo. Por ejemplo, tomar clases de teatro, de forma que los roles-play sean mejor orientados, hacer un curso de oratoria, tomar clases de canto o baile. Es decir, utilizar en el aula herramientas que no se han utilizado anteriormente.
Por ejemplo, si se quiere explicar la jerarquía de mando en una empresa (Presidente/a, Coordinador/a, Empleado/a) bien podría colocarse el docente encima de una mesa, colocar a un alumno encima de una silla, a otro de pie y a uno sentado en el suelo.
Las imágenes valen más que mil palabras, por lo que esa explicación perdurará en la mente del estudiante mucho más que si se presenta de manera teórica con la tradicional pirámide de mando empresarial.
Sin duda, este punto requiere de un esfuerzo adicional y de recursos que si esperamos que nos lo dé el gobierno o la empresa donde trabajamos por cuenta ajena, eso nunca llegará, y seguiremos viendo a la innovación educativa como una quimera utópica de charlas o conferencias magistrales, que por cierto en su formato nada de innovación tienen.
4)     Tecnología educativa: Pensar en innovación educativa y no considerar las nuevas herramientas que nos ofrece la tecnología es sin duda un gran error. Por ello, podemos utilizar un sin número de páginas web, entre las que figuran: a) Quizlet, Donde los profesores/as pueden cargar conceptos y el programa automáticamente generará exámenes de todo tipo, crear juegos, incluso una competencia donde todos/as los alumnos/as se ven involucrados en la llamada “Quizlet Live”, b) Kahoot, muy expandido en Europa, permite a los profesores/as que los alumnos/as acierten entre cuatro opciones a una pregunta, imagen o vídeo en un tiempo preestablecido que va desde 30 segundos a dos minutos, c) Prezi, una herramienta que permite al profesor/a desarrollar una idea de forma muy creativa y que con movimientos generen el interés de los estudiantes, d) Padlet, es una especie de tablón virtual donde tanto profesores como estudiantes pueden en la red hacer tormenta de ideas o hacer seguimiento a proyectos, e) Scribble, una sencilla barra de herramientas que nos permite anotar de forma colaborativa páginas web así, si queremos hacer un análisis de un texto web podemos hacer anotaciones y mandar a compañeros/as de clase o al profesor/a nuestras observaciones, f) Socrative, que es gratuita y soporta preguntas de múltiples categorías (tipo test, encuesta, verdadero/falso, respuesta corta, enunciados con imágenes, etc.). Permite configurar los ejercicios en modo examen, ejercicio individual o juego colaborativo y nos proporciona al final de cada ejercicio un informe global sobre nuestra clase, g) Gamificar las clases con herramientas como: Mozilla Blackpack, la "mochila" en la que alojamos badges que ganamos. Nos permite organizarlas por categorías para compartirlas en redes sociales, integrarlas en nuestro CV digital, etc., Credly, una plataforma de uso muy sencillo que nos permite crear nuestras propias badges y posteriormente asignarlas a nuestros alumnos/as. Se puede además asociar al backpack de Mozilla, OpenBagdes.me esta página permite crear badges más sofisticadas.
Muchos docentes podrían pensar que utilizar la tecnología en clases les quita tiempo, o que ya están muy mayores para reaprender esto, sin embargo la innovación educativa no puede quedar sólo en manos de los nuevos docentes. Es una carga demasiado pesada y a la final muchos de ellos/as, por la influencia que tienen de la cultura corporativa del centro, los tutores/as o compañeros/as de trabajo, terminan haciendo lo mismo que hacen todos/as, una simple presentación power point que, como ya se ha mencionado, aburren a la totalidad de los integrantes del aula.
Estas cuatro simples estrategias, que en ningún sentido chocan o impiden el cumplimiento de los aspectos legales o procedimentales que debemos seguir los profesores/as en España, y sin duda alguna nos permiten cambiar las estructuras no innovadoras. Ningún profesor/a ordena a sus estudiantes a cambiarle la letra de su canción de moda y colocar una letra del tema que se va a desarrollar en un mes, tampoco un profesor/a pide que en vez de que sus estudiantes hagan una presentación power point se inventen un programa de radio donde frente a su “publico” (el resto de la clase) narren un tema del programa. Cómo podemos apreciar, decir que debemos innovar es fácil, mientras que innovar educativamente hablando es un proceso que conlleva preparación, tiempo, dedicación y colaborar con otros profesores/as que están haciendo lo mismo en instituciones dispuestas a impulsar el cambio.

Finalmente, debemos dejar de excusarnos, que en todo caso nos deja siempre en el mismo lugar donde estábamos inicialmente. La innovación docente implica pequeños sacrificios, pequeñas inversiones de dinero o de tiempo, incluso implica fallar o equivocarnos. El resultado no puede ser otro que el tan soñado cambio de la forma como aprendemos, desaprendemos y volvemos a aprender.  El contenido podrá seguir siendo el mismo, pero de nosotros depende el formato que vamos a seguir para que el alumnado desarrolle las habilidades que planificamos en las programaciones académicas. Así las programaciones no quedarán como una simple letra muerta parte de un currículo oculto y sin sentido. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Los desafíos de la educación del siglo XXI







El paradigma educativo se ha visto fuertemente golpeado por los vaivenes de la tecnología. Es evidente que el desarrollo tecnológico avanza más rápido que las leyes y que los actores educativos. Es por ello, que definir a principios del siglo XXI la educación es entrar a contrastar estilos docentes y momentos de la historia de la humanidad. 

Comencemos por el momento de la sociedad en la que estamos viviendo. Hemos pasado de una sociedad tradicional, a la llamada "Sociedad de la Información" en un periodo de tiempo muy corto. Cualquier persona puede teclear unos segundos y obtener el conocimiento al completo en su móvil sin necesidad de abrir un libro. Las empresas han sabido capitalizar esta situación, y han surgido nuevas formas de vender productos, pisos, y hasta presentarnos en perfiles personales en páginas web de búsqueda de pareja. Asimismo, se han creado cientos de nuevos puestos de trabajo en el área tecnológica solamente por el hecho de que existe un gran mercado de personas sedientas de información. Empresarios y empresarias hace diez años jamás habrían pensado darle un elevado sueldo a un chico o chica joven para que se encargara de dar una imagen corporativa de su empresa en las redes sociales, y los grandes periódicos tampoco consideraban que su edición impresa se redujera al mínimo como consecuencia de unos nuevos "Lectores Digitales".

Todo ello no ha sido ajeno al mundo docente. Cientos de estudiantes alrededor del mundo ahora pueden realizar sus deberes "Copiando y Pegando" de portales como Wikipedia o buenastareas.com, lo cual generó en su momento una crisis docente, pues como saber si algo era un plagio o no. Por tanto, ahora se comercializan docenas de portales para que el profesorado verifique qué es transcripción y qué es una producción original. Pero, vamos más allá, ¿Qué ocurre con el alumnado de infantil y  primaria? Ya niños y niñas de 3 y 4 años están jugando con un iPad o tablet. Y así, ya en las primeras fases de la educación vemos, por ejemplo, a una niña de 7 u 8 años realizando una presentación power point para exponer los planetas o los animales en su próxima clase de ciencias.

Es entonces, que podríamos definir a la educación desde varios puntos de vista. El primero, desde un punto de vista semántico, pues educación no es lo mismo que instrucción, y lo que se proyecta en las aulas de clase definitivamente no es educación sino instrucción. Por ello, nos referiremos a la educación de la forma tradicional para no crear una confusión lingüística innecesaria en este ensayo. Educación hoy en día, y de acuerdo a los artículos leídos, no soporta una clase magistral donde el alumnado es solamente receptor de un discurso, pero ¿estamos preparados los profesores y profesoras para cambiar el modelo?

Extraer a miles de docentes del modelo magistral, su zona de confort, cuando la gran mayoría está en edad de jubilación es una apuesta arriesgada. Por otro lado, los que se están formando en diversos programas de máster, y en grados de docencia, se les exige el empleo de la tecnología, la neurociencia, les exponen videos de Sir Ken Robinson, pero las clases siguen siendo magistrales. Si alguno o alguna utiliza quizás una presentación power point, puede caer en numerosas ocasiones en una especie de karaoke docente con poca imaginación, exceso de lectura de diapositivas y altas dosis de aburrimiento.

En consecuencia, se requiere un cambio radical e inmediato, el problema es que los y las que toman las decisiones no lo ven muy claro. Los estudiantes han bajado el rendimiento, nos situamos en la cola de toda Europa, y obtenemos los peores rendimientos académicos en los informes Pisa. De tal forma, no podemos seguir esperando, el viejo refrán "Las cosas de Palacio van despacio", está tan obsoleto como las propias clases magistrales. En segundo lugar, debemos modificar la formación del futuro docente, y para ello cabe pensar en el reaprendizaje del profesorado de posgrado y grado, para que puedan enseñar predicando con el ejemplo. Esto conllevará una alteración en las estructuras legales y a una variación en los rendimientos académicos.

El mundo  está en un gran momento. Es incuestionable que la población tradicional no llega a fenecer, y la sociedad de la información no termina de nacer, con la agregada complejidad que en cuanto se profundiza esta última, va surgiendo una "Sociedad del Conocimiento". Todas estas situaciones afectan a la educación. La universidad de finales del siglo XXI no será en nada parecida a la actual. En manuales futuristas se dice que el ser humano llevará un chip con toda la información que necesite. Las personas serán políglotas, y el internet desaparecerá tal y como lo conocemos hoy en día.

Por consiguiente, cabría preguntarse ¿Si todos los seres humanos pueden saber de todo, cómo se supone que debería orientarse el paradigma educativo? La respuesta a este interrogante podemos hallarla en las aproximaciones teóricas de la Sociedad del Conocimiento. Esta contempla una forma adecuada y precisa de educar, de acuerdo a las capacidades de cada ser humano. No basta con saber de medicina o de ingeniería, pues esa información la tenemos al alcance de la mano, se requiere que la persona tenga talento, destreza, interés, coraje,  certeza y una dedicación clara a profundizar el conocimiento adquirido, ya sea mediante juegos, o clases interactivas, utilizando la ramificación, aprendiendo de forma autónoma o adquiriendo en un futuro tal chip contentivo de toda la información de un grado universitario.

Es un conflicto generacional, pero también una batalla entre los colegios y las empresas de juegos. El nivel de distracción que un o una estudiante promedio puede tener es inmenso, pues estas empresas aplican técnicas de neuromarketing que generan dependencia a los juegos en línea. Ya nos situamos en una fase de descubrir nuevas enfermedades relacionadas con el proceso de adicción de un ser humano a este tipo de diversiones. Incluso, la "intoxicación" a las redes sociales y a ser "seguido o seguida" por alguien se convierte cada vez más en un proceso sicótico compulsivo.

¿Está la universidad o el profesorado capacitados para alejar al alumnado de estas atracciones digitales? La respuesta es un contundente no, como ya venimos comentando a lo largo de esta disertación. En otro de los artículos leídos del Diario El País, se evidencia que las clases con una duración superior a 50 minutos tampoco son saludables, ni los estudiantes están dispuestos a soportarlas. Mucho se menciona a la neurociencia, pero debemos considerar que más allá de esas maravillosas técnicas, debe haber un reaprendizaje de la forma de cómo debemos impartir las clases, especialmente para los que nos estamos preparando para asumir el reto de una educación en tiempos de cambio para la sociedad.

Pero, si dejamos a un lado el factor docente y el proceso enseñanza aprendizaje, podríamos entrar a debatir otro elemento importante y que es un eje principal del sistema educativo. Los profesores y profesoras preparamos a los alumnos y alumnas para el mercado laboral. El fin último de un proceso educativo es que la persona que finalice, esté capacitada para desarrollar un puesto de trabajo en alguna empresa o que la misma pueda volcar todas las capacidades en el mundo del emprendimiento. Cabe, entonces, una nueva pregunta: ¿Se está preparando a los actuales estudiantes para trabajar en las empresas o en las ocupaciones que estarán disponibles en un par de años? Ya no podemos hablar del futuro como algo lejano, los nuevos cargos y las nuevas responsabilidades están a la vuelta de la esquina. Ya empresas como Google no tienen gerentes, ni presidentes, ni directores, las formas organizacionales en poco tiempo van a ser celulares, con responsabilidades compartidas. Las estructuras piramidales van a desaparecer cuando los grandes empresarios y empresarias se den cuenta que ganarán mucho más dinero, permitiendo el empoderamiento de su personal y eliminando los llamados cargos de "Jefe o Jefa" en una empresa. Así, está surgiendo un paradigma donde todos y todas tomamos decisiones dentro de las organizaciones.

Esto sin duda, nos plantea otro reto. Los estudiantes se han acostumbrado a ver al docente por mucho tiempo como el que dispone, el que califica, o simplemente la persona a la que debemos sonreírle mientras ejercite dicha labor. Ya después que la nota esté fijada, muy probablemente ni vuelvan a saludar a su antiguo o antigua profesor o profesora. Si trasladamos este ejemplo al mercado de trabajo, podríamos decir, que no hemos capacitado al alumnado para un ambiente celular donde no exista un director o directora. Y tampoco estamos preparando a los futuros docentes dentro de la misma forma de estructura corporativa, donde las futuras escuelas tampoco tendrán a un dirigente de departamento ni a un director/a o decano/a. Todos y todas seremos corresponsables del resultado del alumnado, de cómo nos organizamos y realizamos los horarios, y finalmente, de cómo gestionamos el conocimiento bajo una forma diferente de gestión de empresas educativas cuyos cambios están más cerca de lo que parece.

La educación hoy en día no puede definirse en un par de oraciones, ya que es un tema transcomplejo que no puede verse desde un solo punto de vista.

En conclusión, la educación debe cambiar y amoldarse a los nuevos tiempos. No se concentra en un ente solitario, depende de la totalidad del profesorado, y por tanto, definirla es determinar nuestro rol en una reducida temporalidad.