martes, 11 de junio de 2019
jueves, 6 de junio de 2019
International Conference on Science Technology and Management, ICSTM.2019. IIRT.
Various perspectives of labor and human resources challenges and changes due to automation and artificial intelligence.
lunes, 13 de mayo de 2019
Medalla de Oro por el mérito al trabajo. Asociación Europea de Economía y Competitividad
Entrevista prof.ª Dra. Jessica Bayón Pérez en Onda Cero con Jaime Cantizano
Gracias a Jaime Cantizano por la entrevista
hashtaghashtag
#UniverdadNebrija El fichaje de horas extras no es productivo, no se adapta a esta era digital, no permite la flexibilidad laboral ni la conciliación con la vida personal y familiar. Apuesto por la autoregulación y autogestión y si es necesario dos turnos de trabajo. Tampoco es una medida que se adapte a las tendencias del futuro y se impone la cultura de ''estar'' a la de obtener resultados.
https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:ugcPost:6533333832937152512
https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:ugcPost:6533331554209529856
Fichar para impedir horas extra: ¿satisfacción o desencanto?
El Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, recoge una serie de novedades laborales, entre las que destacan las contempladas en el capítulo III, que incluye reformas normativas dirigidas a regular el registro de jornada como forma de combatir la precariedad laboral. En el texto se especifica la obligatoriedad de imponer un sistema de fichaje, un método que generará un retroceso de la productividad.
¿Hay una correlación positiva entre ocho horas de trabajo diarias y una mayor productividad o mejores resultados organizacionales? En 2013, la revista The Economist publicó una investigación donde afirmaba que cuanto más son las horas de trabajo, menor es la productividad. Según un estudio presentado por el Instituto de Política Familiar en el 2018, 9 de cada 10 empresas seleccionan el horario laboral. Como consecuencia, existe un verdadero reto para lograr la flexibilidad laboral, algo puntero en países como Alemania, Suecia, Francia, pero que deja a España relegada a un puesto poco modélico y que afecta a nuestra competitividad nacional.
Todo el contenido de este RD tiene como objeto que no se realicen horas extras adicionales y se alega que esto es una norma de “derecho necesario”.
Pretendemos ser un país que destaque en material laboral con respecto a otros países nórdicos de la Unión Europea; sin embargo, somos débiles rivales en cuanto a la flexibilidad laboral, y “legalizar” el fichaje por sí mismo es una restricción a la mencionada flexibilidad.
El horario transigente consiste en que las personas puedan gestionar su tiempo de trabajo. Asimismo, determinan cuándo empieza su jornada laboral y cuándo finaliza. Esto no significa que realicen menos horas, sino que las distribuyen según sus necesidades.
Las ventajas de la flexibilidad
La revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos sociales, ya desde 2001, reveló las ventajas de las jornadas flexibles: elevada motivación, disminución de absentismo, rotación laboral, bajas por incapacidad temporal (menos costes empresariales), mejores climas laborales, retención de activos claves e incremento de la productividad corporativa.
Podríamos preguntarnos cuáles son las desventajas de no potenciar esta iniciativa demandada por nuestra sociedad nacional y comunitaria. Entre ellas destacan la desmotivación, pérdida del sentido de pertenencia, escasa fidelización, pérdida de inversiones realizadas en las personas, etc.
Todos los países comunitarios apuestan fehacientemente por el teletrabajo y la flexibilidad laboral, que se ha comprobado que genera ventajas para las empresas y para los empleados. Por tanto, con esta medida, cabe preguntarnos: ¿se prefiere valorar la calidad profesional mediante las labores de una ocupación a través de la verificación de un sistema de horas?, ¿la calidad ocupacional y organizacional equivale a 8 horas diarias registradas?
Rigidez y desinterés
Cuanto mayor es la rigidez empresarial, mayor es el desinterés provocado en nuestro equipo humano. Es importante tener en cuenta el aporte de la revista de psicología de la Universidad Nebrija del 2019: cuando las personas son felices en el desarrollo de sus quehaceres diarios, se encuentran debidamente valoradas personal y profesionalmente, tienen oportunidad de promoción, se les permite una mayor flexibilidad, compatibilización de la vida personal, familiar con la laboral…
No les importará trabajar un sábado si es necesario, apoyar a la institución remando todos hacia la misma dirección, con un mismo objetivo compartido, aunando empeño, brindando un mayor esfuerzo y dedicación en lo que resulte necesario. No olvidemos que somos personas, profesionales, con capacidad de progresar y prosperar exponencialmente cuando la dirección y gestión de personas es adecuada y sofisticada, como bien explica Karina Pérez Directora de Robert Half y el estudio Los secretos de las empresas y de los empleados más felices.
Con este apartado del RD pretenden implantar un sistema disciplinado para el principal capital de las organizaciones: las personas. Por consiguiente, ¿cómo vamos a lograr estas medidas para los empleos que necesitan, exigen, requieren, demandan forzosamente flexibilidad?, ¿y las personas que optan por el teletrabajo?
Genera cierto desconcierto en la forma en que respaldan esta medida a través de una afable protección social y lucha contra la precariedad laboral. ¿Realmente podemos lograr estos propósitos mediante una medida que abarca todas las idiosincrasias, contextos particulares, trabajos singulares, etc.
Si lo que se quiere conseguir es que los trabajadores no realicen horas extras de forma abusiva, el fichaje no es la respuesta. Se presenta como una medida de urgencia de protección, pero cabe cuestionarnos: ¿nos interesa fichar en el trabajo? ¿es una necesidad solicitada por la ciudadanía? El registro de horas elimina la flexibilidad interna y de conciliación, además, aumenta la burocracia y los costes empresariales, un paso a atrás para los grupos de interés.
miércoles, 5 de abril de 2017
¿Estamos preparados/as para innovar en educación?

Como educadores, nuestro sueño,
nuestro reto, nuestra esperanza, es que los/las discentes logren comprender
tanto la teoría como la praxis que les proveemos a través del conocido proceso
de enseñanza-aprendizaje. Muchas teorías han sido escritas y después de casi 40
años de la muerte de Jean Piaget, aún nos debatimos entre un paradigma
conductista que no termina de morir y un paradigma constructivista que no
termina de nacer.
Muchos son los famosos oradores
que llenan grandes teatros, conferencias y las nuevas charlas TED, donde nos
indican todo lo que debe cambiarse, pero ¿Qué posibilidades tenemos desde
nuestras aulas de cambiar las estructuras de gobierno o los sistemas educativos
como tanto pregona Sir Ken Robinson? Algo debemos y algo podemos hacer de
inmediato para cambiar el sistema que irremediablemente nos empuja día a día a
seguir leyendo diapositivas hechas en power point en una especie de Karaoke
Docente que ya no emociona a nadie, ni siquiera al docente que las refleja.
Por ello, este ensayo quiere ir
más allá. Es necesario plantear una metodología distinta de planificación
educativa. Un modelo, una estrategia que nos permita luchar contra los grandes
distractores del siglo XXI, que son los video juegos con técnicas de
neuro-marketing taladran las mentes de nuestros estudiantes e impiden que el
proceso educativo fluya con normalidad. Debemos tener en cuenta que las mentes
del alumnado atraviesan por una serie de cambios hormonales debido a que se
encuentran en una etapa de desarrollo adolescente.
Así tenemos en nuestras clases de
grado y postgrado a muchos profesores/as que nos dicen que debemos cambiar,
pero nos enseñan de la misma forma que no deberíamos actuar. Es por ello, que
planteamos un cambio desde el punto de vista individual. Nos atrevemos a
realizar unas sugerencias para que el profesorado pueda innovar educativamente,
aunque ello traiga como consecuencia un mayor trabajo, una mayor inversión de
tiempo y una dedicada preparación por parte de nosotros/as:
1) Empezar desde cero: El
profesorado acostumbrado a hacer todo el tiempo lo mismo no podrá pretender
resultados extraordinarios por parte de sus alumnos/as. ¿Quisiera alguien
operarse con un médico cirujano que no actualiza sus conocimientos? Es muy
probable que no, el cuerpo humano es el mismo desde hace más de 100.000 años,
pero las personas prefieren poner su salud y su vida en las manos de un médico
experimentado y actualizado. ¿Por qué no ver de la misma manera la educación?
La primera regla
que proponemos con estas sugerencias es hacer un proceso de reingeniería total
de los procesos educativos que utilizamos en clase. Ciertamente tenemos un
programa que seguir, pero nadie dice que ese programa tiene que aplicase
siempre igual. Quizás una medida saludable sería borrar todo lo que hayamos
preparado y que hemos usado por los últimos cinco años. Empezar desde cero.
Comenzar la
planificación de nuestro próximo año escolar como si jamás hubiéramos dado ese
curso. Escribir como si acabamos de salir de la universidad cada cosa que
tenemos que hacer. No podemos perder la capacidad de sorprendernos y de pensar
que muchas de las cosas que vamos a decir serán para alguien la primera vez que
lo escuchen. Eso debe motivarnos a repensar todo lo que hemos hecho antes.
2) Mirar el entorno: Una de las
cosas que olvidamos cuando hacemos la planificación del año escolar es ver que
ocurre en nuestro entorno. Tomemos por ejemplo el mundial de futbol, las
olimpiadas, el aniversario de la provincia, la liga de rugby, o cualquier
evento que se vaya a realizar en el mundo y que sin duda va a captar la
atención de nuestros estudiantes. Si damos matemáticas nos podrían servir
muchas de las formulas estadísticas que se dan en las olimpiadas. Si damos FOL
podríamos evaluar si el aniversario de la provincia arroja nuevas oportunidades
de empleo o si hay un congreso de tecnología que anunciarán nuevos modelos de
móviles, quizás eso genere nuevas fuentes de trabajo. Es decir, no podemos
aislar a la clase del mundo del que nos rodea. Utilizar ejemplos del entorno
nos permitirá ilustrar mejor un punto de la programación, un ejercicio
práctico, una experiencia enriquecedora donde el estudiante no sólo está
mirando un partido de futbol, sino que está tomando nota de cuantas veces su
jugador favorito patea la portería y falla o cuantas veces acierta porque al
día siguiente el/la profesor/a va a preguntarlo en clase.
Así, podríamos
averiguar cuál es la canción de moda y si la letra nos puede ayudar en algo en
nuestros objetivos educativos, incluso si la canción es en inglés y nosotros
estamos dando inglés que mejor forma de que los chicos/as presten mayor
atención para sacar la letra de ese tema musical que tanto les gusta.
3) Aprender nuevas habilidades: Es
muy probable que un profesor/a se haya adaptado y se encuentre en su zona de
confort dando clases de la misma forma año tras año. Por ello, si se siguen los
puntos anteriores podríamos completar la fórmula de la innovación educativa
diciendo que adquirir nuevas "habilidades de comunicar"
es vital para lograrlo. Por ejemplo, tomar clases de teatro, de forma que los
roles-play sean mejor orientados, hacer un curso de oratoria, tomar clases de
canto o baile. Es decir, utilizar en el aula herramientas que no se han
utilizado anteriormente.
Por ejemplo, si
se quiere explicar la jerarquía de mando en una empresa (Presidente/a,
Coordinador/a, Empleado/a) bien podría colocarse el docente encima de una mesa,
colocar a un alumno encima de una silla, a otro de pie y a uno sentado en el
suelo.
Las imágenes
valen más que mil palabras, por lo que esa explicación perdurará en la mente
del estudiante mucho más que si se presenta de manera teórica con la
tradicional pirámide de mando empresarial.
Sin duda, este
punto requiere de un esfuerzo adicional y de recursos que si esperamos que nos
lo dé el gobierno o la empresa donde trabajamos por cuenta ajena, eso nunca
llegará, y seguiremos viendo a la innovación educativa como una quimera utópica
de charlas o conferencias magistrales, que por cierto en su formato nada de
innovación tienen.
4) Tecnología educativa: Pensar en
innovación educativa y no considerar las nuevas herramientas que nos ofrece la
tecnología es sin duda un gran error. Por ello, podemos utilizar un sin número
de páginas web, entre las que figuran: a) Quizlet, Donde los profesores/as
pueden cargar conceptos y el programa automáticamente generará exámenes de todo
tipo, crear juegos, incluso una competencia donde todos/as los alumnos/as se
ven involucrados en la llamada “Quizlet Live”, b) Kahoot, muy expandido en
Europa, permite a los profesores/as que los alumnos/as acierten entre cuatro
opciones a una pregunta, imagen o vídeo en un tiempo preestablecido que va
desde 30 segundos a dos minutos, c) Prezi, una herramienta que permite al
profesor/a desarrollar una idea de forma muy creativa y que con movimientos
generen el interés de los estudiantes, d) Padlet, es una especie de tablón
virtual donde tanto profesores como estudiantes pueden en la red hacer tormenta
de ideas o hacer seguimiento a proyectos, e) Scribble, una sencilla barra de
herramientas que nos permite anotar de forma colaborativa páginas web así, si
queremos hacer un análisis de un texto web podemos hacer anotaciones y mandar a
compañeros/as de clase o al profesor/a nuestras observaciones, f) Socrative,
que es gratuita y soporta preguntas de múltiples categorías (tipo test,
encuesta, verdadero/falso, respuesta corta, enunciados con imágenes, etc.).
Permite configurar los ejercicios en modo examen, ejercicio individual o juego
colaborativo y nos proporciona al final de cada ejercicio un informe global
sobre nuestra clase, g) Gamificar las clases con herramientas como: Mozilla
Blackpack, la "mochila" en la que alojamos badges que ganamos. Nos
permite organizarlas por categorías para compartirlas en redes sociales,
integrarlas en nuestro CV digital, etc., Credly, una plataforma de uso muy
sencillo que nos permite crear nuestras propias badges y posteriormente
asignarlas a nuestros alumnos/as. Se puede además asociar al backpack de
Mozilla, OpenBagdes.me esta página permite crear badges más sofisticadas.
Muchos docentes
podrían pensar que utilizar la tecnología en clases les quita tiempo, o que ya
están muy mayores para reaprender esto, sin embargo la innovación educativa no
puede quedar sólo en manos de los nuevos docentes. Es una carga demasiado
pesada y a la final muchos de ellos/as, por la influencia que tienen de la
cultura corporativa del centro, los tutores/as o compañeros/as de trabajo,
terminan haciendo lo mismo que hacen todos/as, una simple presentación power
point que, como ya se ha mencionado, aburren a la totalidad de los integrantes
del aula.
Estas cuatro simples estrategias,
que en ningún sentido chocan o impiden el cumplimiento de los aspectos legales
o procedimentales que debemos seguir los profesores/as en España, y sin duda
alguna nos permiten cambiar las estructuras no innovadoras. Ningún profesor/a ordena
a sus estudiantes a cambiarle la letra de su canción de moda y colocar una
letra del tema que se va a desarrollar en un mes, tampoco un profesor/a pide que
en vez de que sus estudiantes hagan una presentación power point se inventen un
programa de radio donde frente a su “publico” (el resto de la clase) narren un
tema del programa. Cómo podemos apreciar, decir que debemos innovar es fácil,
mientras que innovar educativamente hablando es un proceso que conlleva
preparación, tiempo, dedicación y colaborar con otros profesores/as que están
haciendo lo mismo en instituciones dispuestas a impulsar el cambio.
Finalmente, debemos dejar de excusarnos,
que en todo caso nos deja siempre en el mismo lugar donde estábamos
inicialmente. La innovación docente implica pequeños sacrificios, pequeñas
inversiones de dinero o de tiempo, incluso implica fallar o equivocarnos. El
resultado no puede ser otro que el tan soñado cambio de la forma como
aprendemos, desaprendemos y volvemos a aprender. El contenido podrá seguir siendo el mismo,
pero de nosotros depende el formato que vamos a seguir para que el alumnado
desarrolle las habilidades que planificamos en las programaciones académicas.
Así las programaciones no quedarán como una simple letra muerta parte de un
currículo oculto y sin sentido.
viernes, 3 de marzo de 2017
Los desafíos de la educación del siglo XXI
El
paradigma educativo se ha visto fuertemente golpeado por los vaivenes de la
tecnología. Es evidente que el desarrollo tecnológico avanza más rápido que las
leyes y que los actores educativos. Es por ello, que definir a principios del
siglo XXI la educación es entrar a contrastar estilos docentes y momentos de la
historia de la humanidad.
Comencemos
por el momento de la sociedad en la que estamos viviendo. Hemos pasado de una
sociedad tradicional, a la llamada "Sociedad de la Información" en un
periodo de tiempo muy corto. Cualquier persona puede teclear unos segundos y
obtener el conocimiento al completo en su móvil sin necesidad de abrir un
libro. Las empresas han sabido capitalizar esta situación, y han surgido nuevas
formas de vender productos, pisos, y hasta presentarnos en perfiles personales en
páginas web de búsqueda de pareja. Asimismo, se han creado cientos de nuevos
puestos de trabajo en el área tecnológica solamente por el hecho de que existe
un gran mercado de personas sedientas de información. Empresarios y empresarias
hace diez años jamás habrían pensado darle un elevado sueldo a un chico o chica
joven para que se encargara de dar una imagen corporativa de su empresa en las
redes sociales, y los grandes periódicos tampoco consideraban que su edición
impresa se redujera al mínimo como consecuencia de unos nuevos "Lectores
Digitales".
Todo ello
no ha sido ajeno al mundo docente. Cientos de estudiantes alrededor del mundo
ahora pueden realizar sus deberes "Copiando y Pegando" de portales
como Wikipedia o buenastareas.com, lo cual generó en su momento una crisis
docente, pues como saber si algo era un plagio o no. Por tanto, ahora se
comercializan docenas de portales para que el profesorado verifique qué es transcripción
y qué es una producción original. Pero, vamos más allá, ¿Qué ocurre con el
alumnado de infantil y primaria? Ya
niños y niñas de 3 y 4 años están jugando con un iPad o tablet. Y así, ya en
las primeras fases de la educación vemos, por ejemplo, a una niña de 7 u 8 años
realizando una presentación power point para exponer los planetas o los
animales en su próxima clase de ciencias.
Es entonces,
que podríamos definir a la educación desde varios puntos de vista. El primero,
desde un punto de vista semántico, pues educación no es lo mismo que
instrucción, y lo que se proyecta en las aulas de clase definitivamente no es
educación sino instrucción. Por ello, nos referiremos a la educación de la
forma tradicional para no crear una confusión lingüística innecesaria en este
ensayo. Educación hoy en día, y de acuerdo a los artículos leídos, no soporta
una clase magistral donde el alumnado es solamente receptor de un discurso,
pero ¿estamos preparados los profesores y profesoras para cambiar el modelo?
Extraer a
miles de docentes del modelo magistral, su zona de confort, cuando la gran
mayoría está en edad de jubilación es una apuesta arriesgada. Por otro lado,
los que se están formando en diversos programas de máster, y en grados de docencia,
se les exige el empleo de la tecnología, la neurociencia, les exponen videos de
Sir Ken Robinson, pero las clases siguen siendo magistrales. Si alguno o alguna
utiliza quizás una presentación power point, puede caer en numerosas ocasiones
en una especie de karaoke docente con poca imaginación, exceso de lectura de
diapositivas y altas dosis de aburrimiento.
En
consecuencia, se requiere un cambio radical e inmediato, el problema es que los
y las que toman las decisiones no lo ven muy claro. Los estudiantes han bajado
el rendimiento, nos situamos en la cola de toda Europa, y obtenemos los peores
rendimientos académicos en los informes Pisa. De tal forma, no podemos seguir
esperando, el viejo refrán "Las cosas de Palacio van despacio", está
tan obsoleto como las propias clases magistrales. En segundo lugar, debemos
modificar la formación del futuro docente, y para ello cabe pensar en el
reaprendizaje del profesorado de posgrado y grado, para que puedan enseñar
predicando con el ejemplo. Esto conllevará una alteración en las estructuras
legales y a una variación en los rendimientos académicos.
El mundo está en un gran momento. Es incuestionable que
la población tradicional no llega a fenecer, y la sociedad de la información no
termina de nacer, con la agregada complejidad que en cuanto se profundiza esta
última, va surgiendo una "Sociedad del Conocimiento". Todas estas situaciones
afectan a la educación. La universidad de finales del siglo XXI no será en nada
parecida a la actual. En manuales futuristas se dice que el ser humano llevará
un chip con toda la información que necesite. Las personas serán políglotas, y
el internet desaparecerá tal y como lo conocemos hoy en día.
Por
consiguiente, cabría preguntarse ¿Si todos los seres humanos pueden saber de
todo, cómo se supone que debería orientarse el paradigma educativo? La
respuesta a este interrogante podemos hallarla en las aproximaciones teóricas
de la Sociedad del Conocimiento. Esta contempla una forma adecuada y precisa de
educar, de acuerdo a las capacidades de cada ser humano. No basta con saber de
medicina o de ingeniería, pues esa información la tenemos al alcance de la
mano, se requiere que la persona tenga talento, destreza, interés, coraje, certeza y una dedicación clara a profundizar
el conocimiento adquirido, ya sea mediante juegos, o clases interactivas,
utilizando la ramificación, aprendiendo de forma autónoma o adquiriendo en un
futuro tal chip contentivo de toda la información de un grado universitario.
Es un
conflicto generacional, pero también una batalla entre los colegios y las
empresas de juegos. El nivel de distracción que un o una estudiante promedio
puede tener es inmenso, pues estas empresas aplican técnicas de neuromarketing
que generan dependencia a los juegos en línea. Ya nos situamos en una fase de
descubrir nuevas enfermedades relacionadas con el proceso de adicción de un ser
humano a este tipo de diversiones. Incluso, la "intoxicación" a las redes sociales y a
ser "seguido o seguida" por alguien se convierte cada vez más en un
proceso sicótico compulsivo.
¿Está la universidad o el profesorado capacitados
para alejar al alumnado de estas atracciones digitales? La respuesta es un contundente
no, como ya venimos comentando a lo largo de esta disertación. En otro de los
artículos leídos del Diario El País,
se evidencia que las clases con una duración superior a 50 minutos tampoco son
saludables, ni los estudiantes están dispuestos a soportarlas. Mucho se
menciona a la neurociencia, pero debemos considerar que más allá de esas
maravillosas técnicas, debe haber un reaprendizaje de la forma de cómo debemos
impartir las clases, especialmente para los que nos estamos preparando para
asumir el reto de una educación en tiempos de cambio para la sociedad.
Pero, si
dejamos a un lado el factor docente y el proceso enseñanza aprendizaje,
podríamos entrar a debatir otro elemento importante y que es un eje principal del
sistema educativo. Los profesores y profesoras preparamos a los alumnos y
alumnas para el mercado laboral. El fin último de un proceso educativo es que
la persona que finalice, esté capacitada para desarrollar un puesto de trabajo
en alguna empresa o que la misma pueda volcar todas las capacidades en el mundo
del emprendimiento. Cabe, entonces, una nueva pregunta: ¿Se está preparando a
los actuales estudiantes para trabajar en las empresas o en las ocupaciones que
estarán disponibles en un par de años? Ya no podemos hablar del futuro como
algo lejano, los nuevos cargos y las nuevas responsabilidades están a la vuelta
de la esquina. Ya empresas como Google no tienen gerentes, ni presidentes, ni
directores, las formas organizacionales en poco tiempo van a ser celulares, con
responsabilidades compartidas. Las estructuras piramidales van a desaparecer
cuando los grandes empresarios y empresarias se den cuenta que ganarán mucho
más dinero, permitiendo el empoderamiento de su personal y eliminando los
llamados cargos de "Jefe o Jefa" en una empresa. Así, está surgiendo
un paradigma donde todos y todas tomamos decisiones dentro de las
organizaciones.
Esto sin
duda, nos plantea otro reto. Los estudiantes se han acostumbrado a ver al
docente por mucho tiempo como el que dispone, el que califica, o simplemente la
persona a la que debemos sonreírle mientras ejercite dicha labor. Ya después
que la nota esté fijada, muy probablemente ni vuelvan a saludar a su antiguo o
antigua profesor o profesora. Si trasladamos este ejemplo al mercado de trabajo,
podríamos decir, que no hemos capacitado al alumnado para un ambiente celular
donde no exista un director o directora. Y tampoco estamos preparando a los
futuros docentes dentro de la misma forma de estructura corporativa, donde las
futuras escuelas tampoco tendrán a un dirigente de departamento ni a un
director/a o decano/a. Todos y todas seremos corresponsables del resultado del
alumnado, de cómo nos organizamos y realizamos los horarios, y finalmente, de
cómo gestionamos el conocimiento bajo una forma diferente de gestión de
empresas educativas cuyos cambios están más cerca de lo que parece.
La
educación hoy en día no puede definirse en un par de oraciones, ya que es un
tema transcomplejo que no puede verse desde un solo punto de vista.
En
conclusión, la educación debe cambiar y amoldarse a los nuevos tiempos. No se
concentra en un ente solitario, depende de la totalidad del profesorado, y por
tanto, definirla es determinar nuestro rol en una reducida temporalidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












