Gracias a todas las ponentes del evento Mujeres para quitarse el sombrero. Una experiencia única y maravillosa.
universidadnebrija María Eizaguirre Comendador Amanda Cohen Benchetrit Marta Nieto Adela Martin Ruiz Paola Rodas Paredes Patricia García-Pablos Nuria Pizarro Casado Gloria Lomana; Verónica Guillén
Admirables por su FUERZA, VALENTÍA Y CONSTANCIA.
lunes, 9 de marzo de 2020
viernes, 6 de marzo de 2020
Nebrija Room of the Future: la clase del futuro fusiona lo virtual y lo presencial
Se trata de una tecnología que permite a alumnos remotos y presenciales compartir una experiencia educativa diversa y completamente personalizada.
El docente, desde la clase, puede interactuar con los estudiantes conectados en cualquier parte del mundo, de modo que el aprendizaje traspasa cualquier barrera geográfica y solo exige conexión a internet.
Un aula que reconoce el estado de ánimo de los estudiantes
La plataforma permite el análisis de todas las acciones que se desarrollan en la sesión a través del procesamiento de datos. Room of the Future incluye un sistema de reconocimiento emocional que permite conocer el estado de ánimo de los estudiantes y por tanto aplicar estrategias de motivación cuando el docente lo considere necesario.
Todos estos recursos permiten profundizar en un aprendizaje personalizado, adaptado a cada estudiante y, en definitiva, de ofrecer al usuario una experiencia única.
miércoles, 4 de diciembre de 2019
¿Cuáles serán los perfiles laborales más demandados?
¿La inteligencia artificial y la robótica cambiarán nuestra vida personal y laboral? ¿Perderemos el trabajo o los robots son tan solo una moda?
Hay varios momentos en la historia que marcan un cambio definitivo en el curso de la humanidad: el saber producir el fuego, la invención de la rueda, la pólvora o la energía nuclear. Estos hechos cambiaron el rumbo del ser humano.
Cambio en las relaciones de trabajo
Hoy hay acontecimientos que están produciendo cambios de forma acelerada. Son los relacionados con la robótica y la inteligencia artificial. Ambos fenómenos están cambiando las relaciones laborales a nivel mundial y el sector de los recursos humanos, el liderazgo y el ordenamiento jurídico que regula estos aspectos.
La perspectiva para el año 2025 es que afectarán a millones de empleos. Según las cifras del Foro Económico Mundial se destruirán unos 75 millones de empleos pero se crearán otros 133 millones, para los cuales se requiere una formación muy específica y un conocimiento robusto.
Por lo tanto, el problema radica en el reentrenamiento de las personas y de los equipos de trabajo y en la reestructuración de los modelos de empresa.
En Finlandia, por ejemplo, las empresas automatizadas están necesitando empleados, pero no hay suficientes con las competencias y habilidades necesarias en ese mercado laboral.
La tendencia es que poco a poco se sustituyan los trabajos manuales y repetitivos. La creatividad, las artes, los especialistas en marketing digital, los profesores con competencias digitales, los auditores de innovación digital, los forenses informáticos, los abogados y legisladores que entiendan el paradigma informático serán, entre otros, los perfiles más demandados.
El uso de la inteligencia artificial
En un artículo publicado recientemente en la revista científica albanesa Academicus analizo en profundidad este cambio, que no es una moda, sino que está impactando todas las áreas de la empresa tal y como las conocemos hoy en día.
Junto a los nuevos perfiles, hay otros ya existentes que verán cómo sus tareas se simplifican con el uso de la inteligencia artificial. Los ejemplos más claros son la automatización de la criba de currículums en el área de recursos humanos, la localización de sentencias en sistemas legales como el anglosajón que ya está siendo agilizada con procesos automatizados, y los analistas financieros, que solo serán necesarios para las recomendaciones de venta de carteras, pues para la adquisición de las mismas la inteligencia artificial está haciendo ya ese papel.
La cuarta Revolución Industrial
Estamos viviendo la cuarta Revolución Industrial. Muchos modelos de negocio sufren importantes cambios. Grandes empresas como Nokia o Blackberry lo han sentido muy claramente, y eso que eran empresas de productos tecnológicos, pero si no innovamos constantemente otros lo harán, y tanto las empresas como el consumidor quieren maximizar las ganancias y facilitarse la vida.
No son un secreto las miles de apps para el móvil que salen al mercado todos los días para solucionar una cosa u otra, problemas incluso que jamás nos habíamos planteado o situaciones que serían impensables: por ejemplo, una app para tener conversaciones ficticias.
Pero la perspectiva actual no pinta bien para muchas personas que están siendo “uberizadas”, es decir, que no están amparadas por contrato alguno (y, de tenerlos, llegan a ser de 24 horas o menos). También el derecho a la huelga se extingue de forma muy evidente.
Vemos sistemas como el Mechanical Turk de Amazon, que paga centavos por hacer tareas repetitivas, como ordenar alfabéticamente miles de bases de datos en 24 horas.
La robotización y la implantación de la IA están impactando incluso a los modelos de gobierno electrónico y su forma de relacionarse con los ciudadanos. Ya los parques tecnológicos serán cosa del pasado, pues el trabajar desde casa se volverá aún más común de lo que es ahora.
En resumen, los constantes cambios tecnológicos y su impacto en la fuerza laboral están causando un efecto dominó que puede cambiar la cultura corporativa, las leyes y los trabajadores en los próximos años. Y esos cambios y transformaciones digitales seguirán aumentando.
martes, 29 de octubre de 2019
Taller de reclutamiento, selección, CV creativos, visibilidad en el mercado de trabajo, etc.
¿Cómo mejorar nuestra visibilidad en el mercado de trabajo?
¿Cómo aumentar nuestra red de contactos?
¿Estás dando lo mejor de ti mismo?
¿Cómo desarrollamos un buen elevator pitch?
¿Cómo crear una robusta marca personal?
¿Cómo será el reclutamiento y selección de RR. HH en la 4º revolución industrial?
RR. HH e inteligencia artificial
Todas las claves las damos en talleres del Máster en Liderazgo y Dirección de RR. HH
"THE ROOM OF THE FUTURE"
Nuevas experiencias que crean la diferencia
Necesitamos clases disruptivas que generen valor y sinergias positivas
jueves, 24 de octubre de 2019
La nueva sociedad digital necesita una escuela reciclada
El paradigma educativo se ha visto golpeado por los vaivenes tecnológicos. Es evidente que el desarrollo tecnológico avanza más rápido que las leyes y que la educación. Por eso, definir esta última a principios del siglo XXI significa contrastar estilos docentes y momentos de la historia de la humanidad.
Hemos pasado de una sociedad tradicional a la llamada sociedad de la información en un periodo de tiempo muy corto. Cualquier persona puede teclear unos segundos y obtener conocimiento en su móvil sin necesidad de abrir un libro.
Nuevos puestos de trabajo
Se han creado cientos de nuevos puestos de trabajo en el área tecnológica solamente por el hecho de que existe un gran mercado de personas sedientas de información.
Empresarios hace diez años jamás habrían pensado darle un sueldo alto a un chico o una chica jóvenes para que se encargaran de dar una imagen corporativa de su empresa en las redes sociales. Los grandes periódicos tampoco consideraban que su edición impresa se reduciría al mínimo como consecuencia de la llegada de los nuevos lectores digitales.
Todo ello no ha sido ajeno al mundo docente. Estudiantes de todo el mundo pueden hacer ahora sus deberes copiando y pegando de portales como Wikipedia o buenastareas.com, lo cual generó en su momento una crisis docente (cómo saber si algo era un plagio o no). De hecho, ahora se comercializan docenas de portales para que el profesorado verifique qué es transcripción y qué es una producción original.
Pero ¿qué ocurre con los alumnos de Infantil y Primaria? Niños y niñas de 3 y 4 años están jugando con un iPad o una tableta. Ya en las primeras fases de la educación vemos, por ejemplo, a una niña de 7 u 8 años realizando una presentación power point para exponer los planetas o los animales en su próxima clase de ciencias.
Por lo tanto, podríamos definir la educación desde varios puntos de vista.
¿Soportamos una clase magistral?
El primero sería semántico, pues educación no es lo mismo que instrucción, y lo que se proyecta en las aulas de clase parece que sí lo es. La educación hoy en día no soporta una clase magistral donde el alumnado es solamente receptor de un discurso. Pero ¿estamos preparados los profesores y profesoras para cambiar el modelo?
Extraer a miles de docentes del modelo magistral, su zona de confort, es una apuesta arriesgada. Por otro lado, a quienes se están formando en diversos programas de máster y en grados de docencia se les exige el empleo de la tecnología, la neurociencia, pero las clases siguen siendo magistrales. Si alguien utiliza, por ejemplo, una presentación en power point, puede caer en numerosas ocasiones en una especie de karaoke docente con poca imaginación, exceso de lectura de diapositivas y altas dosis de aburrimiento.
Malos resultados académicos
En consecuencia, se requiere un cambio radical e inmediato. El problema está en que quienes toman las decisiones no lo ven con claridad. Según un estudio de Eurostat, los estudiantes han bajado el rendimiento, nos situamos en la cola de toda Europa y obtenemos malos resultados académicos en los informes PISA.
Por otro lado, debemos modificar la formación del futuro docente, y para ello cabe pensar en el reaprendizaje del profesorado de posgrado y grado para que puedan enseñar predicando con el ejemplo. Esto conllevará una alteración en las estructuras legales y una variación en los rendimientos académicos.
Así será la universidad del futuro
La universidad de finales del siglo XXI no será en nada parecida a la actual. En manuales futuristas se dice que el ser humano llevará un chip con toda la información que necesite. Las personas serán políglotas y el internet desaparecerá tal y como lo conocemos hoy en día.
Por lo tanto, cabría preguntarse si todos los seres humanos pueden saber de todo y cómo se supone que debería orientarse el paradigma educativo.
La respuesta a estos interrogantes podemos hallarla en las aproximaciones teóricas de la sociedad del conocimiento. Esta contempla una forma adecuada y precisa de educar, de acuerdo a las capacidades de cada ser humano. No basta con saber de medicina o de ingeniería, pues esa información la tenemos al alcance de la mano. Se requiere que la persona tenga talento, destreza, interés, coraje, certeza y una dedicación clara a profundizar el conocimiento adquirido, ya sea mediante juegos o clases interactivas, aprendiendo de forma autónoma o adquiriendo en un futuro un chip que contenga toda la información de un grado universitario.
Es un conflicto generacional, pero también una batalla entre los colegios y las empresas de ocio online. El nivel de distracción que un estudiante promedio puede tener es inmenso, pues estas empresas aplican técnicas de neuromarketing que generan dependencia de los juegos en línea.
Ya nos situamos en una fase de descubrir nuevas enfermedades relacionadas con el proceso de adicción de un ser humano a este tipo de diversiones. Incluso, la intoxicación en las redes sociales y la necesidad de ser seguido por alguien se convierte cada vez más en un proceso psicótico compulsivo.
¿Están la universidad o el profesorado capacitados para alejar al alumnado de estas atracciones digitales? La respuesta es no.
Cómo impartir las clases
Se habla mucho de la neurociencia, pero debemos considerar que más allá de esas maravillosas técnicas debe haber un reaprendizaje de la forma en que debemos impartir las clases, especialmente los que nos estamos preparando para asumir el reto de una educación en tiempos de cambio para la sociedad.
Los profesores preparamos a los alumnos para el mercado laboral. El fin último de un proceso educativo es que la persona que finalice esté capacitada para desarrollar un trabajo en alguna empresa o que pueda volcar todas sus capacidades en el mundo del emprendimiento.
Cabe entonces una nueva pregunta: ¿Se está preparando a los actuales estudiantes para trabajar en las empresas o en las ocupaciones que estarán disponibles en un par de años? Ya no podemos hablar del futuro como algo lejano: los nuevos cargos y las nuevas responsabilidades están a la vuelta de la esquina.
Las formas organizacionales en poco tiempo van a ser celulares, con responsabilidades compartidas. Las estructuras piramidales van a desaparecer. Así, está surgiendo un paradigma donde todos y todas tomamos decisiones dentro de las organizaciones.
La educación hoy en día no puede definirse en un par de frases, ya que es un asunto que no se puede ver desde un solo punto de vista.
En conclusión, la educación debe cambiar y amoldarse a los nuevos tiempos. No se concentra en un ente solitario. Depende de la totalidad del profesorado y, por tanto, definirla es determinar nuestro rol en una reducida temporalidad.
lunes, 14 de octubre de 2019
The Room Of the Future. Innovación docente. Profesora Jessica Bayón Pérez. Universidad Nebrija.
El aula destaca por el concepto de organización del espacio atendiendo al desarrollo de habilidades en los alumnos, más allá de la adquisición de contenidos. La organización tradicional del aula en forma de teatro, en la que el profesor ocupa el plano principal, se sobrepasa para hacer del alumno el centro de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje y fomentar la interacción, la experimentación, el intercambio de ideas, la investigación, etc. entre profesores y alumnos.
jueves, 19 de septiembre de 2019
Sí es posible tener un equipo de trabajo altamente eficiente
Hoy en día las empresas lanzan diferentes estrategias para mejorar la actitud, aptitud, habilidades y competencias de las personas que forman parte de ellas. Cada una tiene una misión, visión y valores diferentes y, por tanto, tienen resultados organizacionales desiguales.
¿Qué elementos potencian el enriquecimiento del equipo de trabajo, mejoran la actitud, reducen la rotación de personal, el absentismo y, consecuentemente mejoran en productividad?
A continuación, se van a enumerar algunas sugerencias fundamentales para lograr que las personas se encuentren más contentas y cómodas en la empresa y, todo ello, repercuta positivamente en los ingresos y rendimiento de las empresas:
1. Para las nuevas incorporaciones al equipo, dar una cálida bienvenida, explicar detenidamente el funcionamiento de la empresa y aspectos fundamentales de la misma, es decir, dedicarles tiempo. No dejar información incompleta o dudosa y, crear un ambiente adecuado para que se puedan realizar todas las preguntas que consideren oportunas. Es de gran necesidad para evitar que pregunten a los demás compañeros/as que, en el peor de los casos, pueden ofrecerle información inexacta.
2. Reconocimiento verbal, escrito y económico. A todas las personas les agrada que los superiores o la empresa en general considere y exprese el orgullo que sienten por sus profesionales, sobre todo si están cumpliendo sus objetivos. Dependiendo del nivel de logro e impacto en la organización, debería estar enlazado con un incentivo o aumento económico. Todo es importante, ya que, la experiencia nos contrasta que obviar esta política genera desmotivación, inadecuada actitud, imponerse la Ley del Mínimo Esfuerzo.
3. Formación continúa que permita que los profesionales puedan tener más conocimientos y actualizaciones que le permitan ejecutar sus labores de forma eficaz y eficiente. Las competencias blandas (Liderazgo, ética, entre otros) son tan importantes como las duras (Un curso de SAP o Excel, por dar un ejemplo).
4. No hay nadie perfecto, todas las personas se equivocan y de los errores se aprende. Gritar, regañar o cualquier acto que no sea fruto del respeto y del cariño con el capital humano no es nada efectivo ni práctico. Muchos directores consideran que un estilo de liderazgo autoritario da resultados
y el efecto de la “mano dura” en realidad es un desfase perteneciente a otra época. Hoy en día las empresas que mejor situadas están, son aquellas que saben adaptarse a cada situación, uno de los pilares fundamentales de sus valores es la empatía, respeto y emplear conversaciones informales con el equipo que permite la resolución efectiva de cualquier asunto o problema.
5. Evitar los “enchufes” y ascensos deshonestos e injustificables. En general, todos tenemos una visión de equilibrio y justicia. Es decir, la cultura de la empresa debe trasladar una planificación de carrera que provenga de méritos contrastables.
6. Si la empresa tiene un cierto nivel de envergadura, cumplir con la legislación vigente para evitar que se generen comentarios negativos de la empresa. Por ejemplo, la creación de un comité de empresa para aquellas organizaciones que tienen más de 50 trabajadores, comité de seguridad y salud o presencia sanitaria si es necesario, así como otros asuntos similares.
7. Nunca hablar mal de otro compañero/a, ya sea del mismo nivel o de rango inferior. España es un país de refranes y puede generar prejuicios sobre un comportamiento que se puede repetir con nosotros mismos.
8. Transparencia laboral en cuanto a salarios, aumentos y conceptos salariales, categoría profesional, tipo de contrato, porcentaje de retención de IRPF, etc. No se aconseja adoptar políticas dudosas o que no ofrezcan seguridad al empleado/a.
9. Como consecuencia de lo anterior, ofrecer un salario justo que se adapte al nivel educativo, experiencia personal y profesional y cumplir el convenio colectivo. El salario no debe ser algo negociado para evitar cumplir económicamente con lo que corresponde.
10. Flexibilidad horaria. Lo cual facilita la conciliación laboral del personal y su familia. Está demostrado que cuando las personas tienen libertad de decisión, organización, estructuración, etc. Mejora exponencialmente la actitud, lealtad, compromiso, aumenta la productividad, responsabilidad, fidelidad, devoción y honradez.
11. No sobrecargar de trabajo. Dividir las funciones y adaptar las ocupaciones a la jornada laboral.
Finalmente, es imperante que toda empresa tenga muy presente estos consejos y sugerencias pues, de esta forma se podrá comprobar los efectos tan deseados por todas las organizaciones y, mejorar como consecuencia su posición competitiva, así como los resultados corporativos. Hagamos con otras personas lo que nos gustaría que hiciesen con nosotros mismos y seguir unos principios éticos y aceptables. De esta forma, se consolidará una buena imagen corporativa y los resultados serán más favorables.
Prof. Dra. Jessica Bayón Pérez
Departamento de Derecho – Universidad Nebrija
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















